Posteado por: francescalasarte en: 06/17/2007
La primera vez que escuché a Danny Elfman no fue con Tim Burton, a pesar de que no existe una película de Tim en la que Danny no esté (está bien: Ed Wood). La primera vez fue en God Will Hunting. Y me encantó. Luego descubrí que para Nightmare Before Christmas Elfman no sólo había hecho la música sino que también canta todas las líricas de Jack, y me desmayé.A los 18 Danny, los-angelino de nacimiento, decidió agarrar sus maletas, un tiket para él y uno para su hermano y marchar a tierras galas. Ahí anduvieron los Elfman por unos años, haciendo teatro el uno y hurgando en los instrumentos de la orquesta el otro. De Francia a África hay un charter, así es que Danny decidió mudarse al continente sur a continuación. Y todo iba soleado hasta que la malaria lo obligó a volver a casa. De vuelta en Estados Unidos a principios de los 80′, Richard le propone trabajar -de adeveras- componiendo la banda sonora de su primer film: un 39 minutos titulado Forbidden Zone. Luego en el 85 llegaría un tipo no tan extraño tomando en cuenta el auge del wave y le diría ¿me haces la banda de Pee Wee’s Big Adventure? Y ahí empezó la verdadera gran aventura de Danny.
El único Emi de Elfman fue en el 89′, por el tema de Batman y jamás le han dado un Oscar aunque estuvo nominado dos veces en 1998 (Men in Black y Good Will Hunting), y luego 2004 (Big Fish). Dice que nunca se lo darán, y es que en La Academia hay un prurito idiota contra los músicos no titulados. Ah, sí, a todas estas: Danny nunca fue al conservatorio. Igual, no se llevará la estatuilla dorada a casa, pero se llevó a la rubia Bridget Fonda al altar.
Elffman ha trabajado desde sus inicios al arrancar los ochenta en más de 30 soundtracks, siendo sin duda su despeinada debilidad Mr. Burton. Y es que si un director cómo él le dice a la prensa que tu música es la que le ayuda a comprender de qué va la película que está filmando, pues: ¡adelante con el entendimiento!
Las piezas de Elfman, cuyo apellido nos dice que es una mezcla de elfo y humano, suenan como sinfonías bizarras arrancadas de xilófonos que destellan en esa oscuridad que el resto de instrumentos logran crear alrededor del oyente; aunque claro, si la película suena a ritmo de Jazz, pues a desaparecen las punzadas y aparecen las sordinas. Danny suena en el cine, suena en la tele y suena en tu X Box.
Hijo de maestro mezclado con novelista, en su lapidaria, Elfman supone que alguien escribirá “Yace aquí el que compuso el ópening de Los Simpsons”, pero a sus 53 no planea morirse todavía.
Indispensables:
Básico: Batman // Clásico: Nightmare Before Christmas // Único: Chicago // Último: Serenada Schizophrana