Posteado por: francescalasarte en: 06/17/2007
“The Flower Book” es una movida inteligente: 15 canciones prolijamente elegidas de entre las 3 producciones previas de Emilie Simon, enchuladas en la mezcla y que sabiamente componen el tracklist de modo que los puestos de primadonna muestran el poder vocal de Simon en inglés. Lanzado al mercado Estadounidense el 7 de noviembre del año pasado, Emilie Simón tomó todas sus precauciones: sabiendo la aversión “normal” que Estados Unidos profesa hacia cualquier cosa que no los implique a ellos complació sus oídos con hits angloparlados y combatió la xenofobia musical pisando estrictamente sobre canciones que se saben como éxitos imposibles de pasar por alto, aunque, para ser justos: Émilie Simon (2003), La Marche de l’empereur (2005) y Végétal (2006) son placas que no guardan desperdicio.
En esta reposición de éxitos, Simon no busca componer una novela sino presentar un atesorable libro: una colección de cuentos de hadas enmarcada en la fijación botánica de Emilie. En The Flower Book, como en sus anteriores producciones, la voz funciona como un señuelo, sin embargo con cada nueva escucha de los temas, uno puede sacudirse un poco el encantamiento vocal para empezar a descubrir la complejidad sonora detrás de cada tema: mezclas a cargo del genio Markus Dravs (Brian Eno, Björk). Sonidos punzantes y mecánicos que nos transportan a una electrónica que parece parida por una tecnología donde no existen placas madre o fibra óptica, sino una sola gran máquina de madera viva, funcionando gracias a intrincados laberintos de engranajes y válvulas, impulsadas por vapor. The Flower Book reinventa los sonidos congelados de La Marcha del Emperador a través de esta maquinaria orgánica puesta en marcha ya desde su primer trabajo, pero que, si bien explotó definitivamente en Vegetel, encuentra en este “libro de la flor” su versión más definitiva y depurada.
De los quince temas que componen esta compilación se destacan la ya clásica re-versión de “I Wanna be your dog” de los Stoogies, como segundo tema y sorprende que no sea la clásica y burtoniana “Flowers” la que se lleva los honores de apertura de la placa, si no más bien una poderosa “Song of the Storm”. El amor por la flora, sin embargo, no cede terreno ocupando 5 espacios por derecho de título (“Dame de Lotus”, “Fleur de Saison”, “Sweet Blossom”, “Rose Hybride de Thé” y “Flowers”) y se infiltra dentro de las líricas de algunos más como “Never fall in Love”, que agita recuerdos al corear “don’t say you love me / don’t say you care” pero agrega un giro algo escalofriante al revelar “I’m not a human/ we never be the same” (no digas que me amas / no digas que te importa / no soy humana / nunca seremos lo mismo), porque, en el fondo… (oh, sorpresa!) ella es una flor, una rosa para ser exactos. “Le Vieil Amant” funciona perfectamente, repleta de sonidos abiertos y aéreos, mientras la clásica “Il Pleut” condensa la esencia básica de Simon en cuanto a temática fuera del mundo botánico. “Swiming”, “Desert” y “In the Lake” por otro lado canalizan la segunda obsesión de Simone: el agua, no sólo mostrando melodías acerca de este elemento (su experimentación o su deseo) sino canciones forjadas por sonidos tomados del mismo. “My old friend” es quizás el tema menos coherente dentro de todo el disco, con una mayor carga instrumental y sonidos quizás más despegados del sello orgánico. Por último, una clásica: “To the dancers in the rain”, una caja de música diseñada para convertir al oyente en una pequeña figura dando vueltas en medio de notas que tiran cuerdas ocultas en el corazón. Incluso en Lima, donde nunca llueve.
“The Flower Book” es y no es lo que la mayoría de compilatorios representa: por un lado, es la opción perfecta para conocer a un artista nuevo y entusiasmarte por su discografía; por otro, se aleja de ser el clásico refrito que indica la necesidad de unos dólares extra en la cuenta del artista. Una movida inteligente, como Emilie Simon.